Hoy día sólo veo prisas y más prisas por transformarse y además a la transformación la hemos llamado digital. Quien piense que basta con tener una web y estar en redes sociales, se equivoca.

Sin duda, la transformación digital se convierte en algo fundamental en el momento que estamos viviendo: dentro de un entorno digital, las empresas tienen que digitalizarse. Lo primero que hay que tener claro es en qué consiste el desarrollo del negocio y luego ya lo iremos completando con los apodos que sean necesarios.

Estamos en un entorno global y digital, lo que implica que las empresas tienen que transformarse para ser globales y digitales, ha llegado a su fin la era de las empresas simples y de andar por casa.

Para eso hay que comprender de qué manera se configura una estructura operativa del negocio y qué factores la componen. A partir de ahí, se modifican la distintas variables para configurar estas estructuras acorde al momento/entorno en el que tienen que realizar su actividad económica.

¿Qué puntos debemos desarrollar?

Las empresas se mantienen a través de seis variables que componen su estructura y que son:

  • Estrategia

  • Organización

  • Sistemas de dirección

  • Organización formal del trabajo

  • Políticas retributivas y sistemas

  • Tecnologías de la información.

Estas seis variables están intercomunicadas entre sí y con el entorno, de modo que ante el cambio de valor de una de ellas hay que analizar qué implicaciones tiene en el resto y actuar en consecuencia para alinearlo todo a una sola dirección.

Por tanto, cuando hablamos de desarrollo digital, no podemos limitarnos a modificar simplemente sistemas y tecnologías de la información; es más, las variables primarias son las cinco primeras. Los sistemas de información son una herramienta al servicio de la gestión/dirección para que pueda tomar decisiones reduciendo el riesgo, y las tecnologías de la información son la herramienta que nos permite gestionar la cantidad de información que precisamos para tomar decisiones adecuadas, reduciendo el riesgo en las decisiones que pueden afectar al resto de las variables y a la comunicación con el entorno.

La moraleja es sencilla, tenemos que desarrollar nuestro negocio como si de un abanico se tratase. Si una o varias de las varillas de abanico son más cortas, no dará casi aire y acabará por romperse.

 

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